Asturias con el Papa

Peregrinación de los jóvenes del Camino Neocatecumenal de Asturias, con el Papa Benedicto XVI, a diversos lugares: Tierra Santa (Israel), Fátima, Düsseldorf (Alemania),JMJ Madrid 2011 y JMJ Rio de Janeiro 2013.

Hemos cambiado de página web. Puedes leer el blog para la JMJ Rio 2013 aquí: http://asturiasconelpapa.hol.es/

El Papa anuncia el lema de la próxima JMJ 2013 de Río
“Id y haced discípulos a todos los pueblos”
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jueves, 14 de mayo de 2009

Eucaristia con Benedicto XVI en Nazaret

El madrugón de hoy fue considerable, nos levantamos a las 3.15 para salir del hotel a las 4.00 de la mañana. Era un día largo por delante, pero fue bastante bien.

Llegamos hasta donde se podía llegar en autobús, allí haciendo cola y pasando algunos controles nos íbamos subiendo en autobuses lanzadera que nos llevaban hasta el lugar del encuentro.

La misa empezaba a las 10.00 y ya estábamos allí desde las 8.00. El lugar era como un anfiteatro, a lo largo de la ladera del Monte del Precipicio (Nazaret). En la parte más debajo de la ladera estaba el escenario, el cual se veía bien desde cualquier parte del monte en el que estábamos.

Había dispuesta una asamblea con sillas, dividida en dos zona, una la zona cercana al escenario para la que se necesitaba un pase vip y luego el resto del pueblo, separado por un pasillo por el que pasó al llegar al recinto el Papa Benedicto XVI.

La eucaristía transcurrió sin incidentes bajo un sol abrasador, sin una gota de sombra. La organización repartió unas gorras muy bonitas del Vaticano y una especie de bufanda, foulard, o como quiera que se llame.

La parte mejorable, fue la comunión, que no llegó a la zona que no estaba en la parte vip y también la salida y desalojo de los asistentes que no estuvo bien coordinado y generó un poco de caos y desorientación.


Sin embargo las palabras del Santo Padre, fueron estupendas, en medio de una celebración de la palabra que hacía continua referencia a la familia, como estructura, base y pilar, a la educación y la moralidad que debe de tener.

Propuso la Sagrada Familia de Nazaret como modelo de familia, resaltando el carácter sagrado que tiene la familia ya que según decía Benedicto XVI “la primera escuela de la vida es la familia” estando llamados a vivir en armonía y paz, con paciencia y amor entre ellos.

El Papa Benedicto XVI mencionó la el papel que juega la familia como “iglesia doméstica” que vive en oración, donde el amor es la expresión máxima de Cristo que ha dado la vida para la salvación de los hombres.

Dedicó también unas palabras a la mujer diciendo que se debe respetar y valorar el papel de la mujer, los talentos que tienen las mujeres ya sea en la familia, en la vida consagrada o en la sociedad.

El papa Benedicto también en su homilía tuvo unas palabras para los niños, a los que invitó a que aprendan a amar y perdonar a los demás, siguiendo los pasos de Jesús.

Tampoco podía olvidarse de San José del cual Jesús aprendió la fidelidad, la autoridad al servicio del amor que es mucho más potente que la autoridad como dominio.

Fueron muchas las palabras que dijo su Santidad sobre el significado y valor de la familia, tantas veces destruida y menos preciada por la sociedad occidental o mismamente en la sociedad española.

Antes de acabar se pidió la bendición del Santo Padre Benedicto XVI para unos proyectos que ayudasen en la evangelización de Tierra Santa, entre ellas la creación de un parque en recuerdo de Juan Pablo II que unirá la Domus Galilaeae con la orilla del Lago Tiberiades.

Ya por la tarde tuvimos tiempo para el desanso, hechar la siesta, ir a la piscina, al spa, sauna, jugar a las cartas, un tiempo estupendo para convivir y relajarse después del cansancio acumulado después del madrugón.

Muchos jóvenes de España han estado con el Papa y Asturias no es menos. Asturias con el papa hasta más allá de la muerte !

miércoles, 13 de mayo de 2009

Inicio de la Misión

En el día de hoy fuimos a conocer el lugar donde comenzaron los milagros de Jesús, Caná de Galilea, donde los matrimonios renovaron el sacramento, momento en el que se mostraban emocionados, con lágrimas de alegría en sus ojos.

Nos faltaba el vino nuevo, el vino signo de la alegría de la resurrección pero también recuerdo de la pasión y muerte de Jesucristo. Este vino es convertido a partir de unas tinajas de agua, como también sucede con nuestros pecados, con nuestros defectos, con el agua amarga que tantas veces nos parece la vida en medio de los sufrimientos pero que será transformada en vino, en vino nuevo, porque Cristo es capaz de sacar la alegría de la muerte y el llanto, la paz en medio de la tribulación. Esa es nuestra suerte, que la muerte esta vencida porque Cristo ha resucitado.

Rezamos allí laudes, se pidieron por los matrimonios conocidos, por los que están sufriendo, destruidos, que se han separado… para que nunca les falte el vino nuevo

Ahí comenzaron los milagros de Jesús, gracias a la intervención de la Virgen María, pero hasta entonces vivían en Nazaret por la que continuamos la visita.

En Nazaret estuvimos viendo la Basílica de la Anunciación que mañana visitará el Papa Benedicto XVI, ahí rezamos en la casa de la Virgen María, una gruta en la montaña, que era como vivían antiguamente, rezamos ahí pidiendo que se realizara la voluntad de Dios en nuestras vidas, poder seguir el ejemplo de María, una mujer que tuvo que soportar muchos sufrimientos, ver la muerte de su hijo porque en la vida siempre hay sufrimiento, pero solo a través de la voluntad de Dios es posible vivir estos momentos con fe, viviéndolos con paz en el corazón sin revelarse a los hechos concretos que Dios ponen en nuestras vidas.

Más arriba de la Basílica de la Anunciación está la casa de José donde él vivía y posiblemente ejerciera su oficio también allí. Son grutas que antiguamente estaban en la montaña. Es posible que después de la venida de Egipto se instalaran allí con Jesús y vivieran allí hasta el inicio de la vida pública, esto quiere decir que Jesucristo se pasó casi todos sus primeros 30 años de su vida allí.

En Nazaret estaba también la fuente de María, donde antiguamente iban a buscar el agua ya que es un manantial que abasteció a toda la zona de Nazaret en la época de Jesús.

Caminando y cantando por las calles, con la Cruz de Cristo al frente junto con las guitarras, charangos y demás instrumentos, caminábamos mientras algunos nos miraban con sorpresa y otros con alegría. Nos pitaban los coches mostrando su cercanía y les saludábamos con cariños.

Después de comer fuimos al monte Carmelo, lugar en el que Elías tuvo el enfrentamiento con los 450 falsos dioses. Fuerte es nuestro Dios que es capaz de hacer milagros y derrotar a cualquier otro Dios porque solo hay un Dios, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

Allí celebramos una eucaristía emotiva porque los hermanos entregan también su vida, alegrías y sufrimientos, una vida puesta en manos de Cristo, con un corazón abierto, cosa que nos llena de alegría por compartir con esta “pequeña comunidad” que hemos formado esta peregrinación, donde nos preocupamos los unos por los otros, no peleamos pero donde siempre al final se da el perdón y el amor.

Aqui os dejos unos mensaje dedicados:

De María y Rubén:
Conchita y Ramón, José y Paquita prepararos que solo nos queda un mes. Estamos bien!!

De Iris y Juan:
Para nuestros padres esto está siendo maravilloso, un beso enorme, la paz.

El Monte Carmelo

El Monte Carmelo está vinculado con el profeta Elías, ya que habitaba en dicho monte junto con Eliseo. En ese lugar se realizó el desafío de Elías a los falsos Dioses, con posterior manifestación de Dios.

La tradición cristiana

El Monte Carmelo no se menciona nunca en el Nuevo Testamento; pero se habla de él frecuentemente en el Antiguo. Su lujuriante verdor, producido principalmente por la vecindad del Mar Mediterráneo y por el abundante rocío, era considerado como singularmente hermoso; de ahí la comparación poética "tu cabeza es como el Carmelo", que se encuentra en el Cantar de los Cantares y la inequívoca referencia a la "belleza del Carmelo" en Isaías.

El carácter sagrado de sus alturas era bien conocido en el antiguo Israel. Aparentemente mucho antes de la época de Elías - cuánto antes no puede determinarse ahora - se había erigido un altar en honor de Yahveh en el Monte Carmelo, y sus ruinas reparadas por ese profeta tan pronto como pudo hacerlo con seguridad.

Fue la sierra del Carmelo la que el propio profeta Elías escogió para la asamblea del pueblo, teniendo lugar tales asambleas habitualmente en algún lugar sagrado. Nuevamente hay una alusión manifiesta a la costumbre de acudir al Carmelo para la celebración de la luna nueva y del sabbath. De diversos pasajes de las Sagrada Escritura se ha deducido que esta montaña sagrada era el lugar efectivo de residencia tanto de Elías como de Eliseo y, de hecho, la gruta de Elías y la caverna conocida como la Escuela de los Profetas aún son señaladas allí.

Su importancia se remonta al siglo VIII a.C. El profeta Elías lanzó desde allí su desafío a los sacerdotes de Baal que habían llevado al pueblo al paganismo. Elías y los baales ofrecieron sacrificios. El holocausto de Elías fue abrazado portentosamente por fuego enviado por Dios mientras el de los baales permanecía intacto, probándose así que hay un solo Dios, el Dios de Israel.

Al Monte Carmelo acudió la Sunamita para pedir al profeta Eliseo que resucitará a su hijo.

Según la tradición, Elías y Eliseo se fueron al Monte Carmelo y con sus discípulos establecieron una tradición contemplativa viviendo como eremitas en oración. Las excavaciones han demostrado que ya desde el siglo III d.C. griegos cristianos se establecieron como eremitas en el área del Carmelo.

El Lugar


Textos bíblicos

Elías y Ahab

El tiempo pasó. Tres años después, el Señor se dirigió a Elías y le dijo: “Ve y preséntate ante Ahab, pues voy a mandar lluvia sobre la tierra.” Elías fue y se presentó ante Ahab. El hambre que había en Samaria era muy grave. Ahab llamó a Abdías, su mayordomo, que adoraba al Señor con profunda reverencia y que, cuando Jezabel comenzó a matar a los profetas del Señor, había recogido a cien de ellos y, después de dividirlos en dos grupos de cincuenta, los había escondido en dos cuevas y les había dado el alimento necesario. Ahab dijo a Abdías: “Ven, vamos a recorrer el país, y todos los manantiales y los ríos, a ver si podemos encontrar pasto para mantener vivos los caballos y las mulas. De lo contrario, nos quedaremos sin bestias”.

Así pues, se repartieron las zonas del país que debían recorrer, y Ahab se fue por un camino y Abdías por otro. Ya en el camino, Elías salió al encuentro de Abdías, que al reconocerle se inclinó ante él y exclamó: “¡Pero si es mi señor Elías!” “Sí, yo soy” respondió Elías. Y añadió: “Anda, dile a tu amo que estoy aquí.” Abdías contestó: “¿Qué falta he cometido para que me entregues a Ahab y que él me mate?” Juro por el Señor tu Dios que no hay nación ni reino adonde mi amo no haya enviado a buscarte; y cuando respondían que no estabas allí, mi amo les hacía jurar que en verdad no te habían hallado.¡Y ahora me pides que vaya a decirle a mi amo que estás aquí! Lo que va a pasar es que, al separarme de ti, el espíritu del Señor te llevará a donde yo no sepa. Y cuando yo vaya a darle la noticia a Ahab, él no te encontrará, y me matará. Este siervo tuyo, desde su juventud, siempre ha honrado al Señor.¿Acaso no te han contado lo que hice cuando Jezabel mató a los profetas del Señor? Pues escondí a cien de ellos metiéndolos en dos cuevas en grupos de cincuenta, y les di el alimento necesario.¿Y ahora me pides que vaya a decirle a mi amo que tú estás aquí? ¡Me matará!

Elías le respondió: “Juro por el Señor todopoderoso, a quien sirvo, que hoy mismo me presentaré ante Ahab.” Abdías fue a buscar a Ahab para darle el aviso, y entonces Ahab fue a encontrarse con Elías. Cuando lo vio, le dijo: “¿Así que tú eres el que está trastornando a Israel?”. “Yo no lo estoy trastornando” contestó Elías, sino tú y tu gente, por dejar los mandamientos del Señor y rendir culto a las diferentes representaciones de Baal. Manda ahora gente que reúna a todos los israelitas en el monte Carmelo, con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de Asera, a quienes Jezabel mantiene.

Elías y los profetas de Baal

Ahab mandó llamar a todos los israelitas, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Entonces Elías, acercándose a todo el pueblo, dijo: “¿Hasta cuándo vais a continuar con este doble juego? Si el Señor es el verdadero Dios, seguidle a él, y si lo es Baal, a él deberéis seguir.” El pueblo no respondió palabra, y Elías continuó diciendo: “Yo soy el único profeta del Señor que ha quedado con vida, en tanto que de Baal hay cuatrocientos cincuenta profetas. Pues bien, que se nos den dos becerros, y que ellos escojan uno, que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña, pero que no le prendan fuego. Yo, por mi parte, prepararé el otro becerro y lo pondré sobre la leña, pero tampoco le prenderé fuego. Luego vosotros invocaréis a vuestros dioses, y yo invocaré al Señor, ¡y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios verdadero!” .“¡Buena propuesta!” respondió todo el pueblo. Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: “Escoged uno de los becerros y preparadlo primero, ya que vosotros sois muchos. Luego invocad a vuestro dios, pero no encendáis fuego.”

Así pues, ellos tomaron el becerro que se les había entregado y lo prepararon, y desde la mañana hasta el mediodía invocaron a Baal. Decían: “¡Contéstanos, Baal!”, y daban brincos alrededor del altar que habían construido, pero ninguna voz les respondía. Hacia el mediodía, Elías se burlaba de ellos diciéndoles: “Gritad más fuerte, porque es un dios. A lo mejor está ocupado, o está haciendo sus necesidades, o ha salido de viaje. ¡Tal vez esté dormido y haya que despertarlo!” .Ellos seguían gritando y cortándose con cuchillos y lancetas, como tenían por costumbre, hasta quedar bañados en sangre. Pero pasó el mediodía, y aunque continuaron gritando y saltando como locos hasta la hora de ofrecer el sacrificio, no hubo ninguna respuesta. ¡Nadie contestó ni escuchó! Entonces Elías dijo a toda la gente: “Acercaos a mí.” Toda la gente se acercó a él, y él se puso a reparar el altar del Señor, que estaba derribado. Tomó doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien el Señor dijo que se llamaría Israel, y construyó con ellas un altar al Señor; abrió luego una zanja alrededor del altar, donde cabrían unos veinte litros de grano y, tras acomodar la leña, descuartizó el becerro y lo puso sobre ella. Luego dijo: “Llenad cuatro cántaros de agua y vaciadlos sobre el holocausto y la leña.”

Luego mandó hacer lo mismo por segunda y por tercera vez, y así lo hicieron. El agua corría alrededor del altar, y también llenó la zanja. 36 A la hora de ofrecer el holocausto, el profeta Elías se acercó y exclamó: “¡Señor, Dios de Abraham, Isaac e Israel, demuestra hoy que tú eres el Dios de Israel, y que yo soy tu siervo y hago todo esto porque tú me lo has mandado!¡Respóndeme, Señor, respóndeme, para que esta gente sepa que tú eres Dios y que los invitas a volverse de nuevo a ti!” En aquel momento, el fuego del Señor cayó y quemó el holocausto, la leña y hasta las piedras y el polvo, y consumió el agua que había en la zanja. Al verlo, toda la gente se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y dijo: “¡El Señor es Dios, el Señor es Dios!” Entonces Elías les dijo: “¡Atrapad a los profetas de Baal! ¡Que no escape ninguno!”La gente los atrapó, y Elías los llevó al arroyo Quisón y allí los degolló.

Elías ora pidiendo lluvia

Después Elías dijo a Ahab: “Vete a comer y beber, porque ya se oye el ruido del aguacero.” Ahab se fue a comer y beber. Pero Elías subió a lo alto del monte Carmelo y, arrodillándose en el suelo, se inclinó hasta poner la cara entre las rodillas, y dijo a su criado: “Ve y mira hacia el mar.” Él fue y miró, y luego dijo: “No hay nada.” Pero Elías le ordenó: “Vuelve siete veces.” A la séptima vez, el criado dijo:“¡Allá, subiendo del mar, se ve una nubecita del tamaño de una mano!” Entonces Elías le dijo: “Ve y dile a Ahab que enganche su carro y se vaya antes que se lo impida la lluvia.” Ahab subió a su carro y se fue a Jezreel. Mientras tanto, el cielo se oscureció con nubes y viento, y cayó un fuerte aguacero. En cuanto a Elías, el Señor le dio fuerzas; y luego de arreglarse la ropa, corrió hasta Jezreel y llegó antes que Ahab.

(1 Reyes 18)

Caná

Santuario del primer milagro de Jesús

En Caná de Galilea Jesús realizó el primero de sus milagros. A petición de María, su madre, convirtió el agua en vino. Así manifestó su gloria divina y suscitó la fe de sus discípulos. En Caná se recuerda también la vocación del apóstol Bartolomé (Natanael), del que dijo Jesús: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”.


Latin Church
16930 Kafr Kanna
ISRAEL
Tel: 972. 4 651.70.11
+972. 4 641.80.39 (suore)
Horario de apertura del santuario
Verano: 8.00-12.00; 14.00-18.00
Invierno: 8.00-12.00; 14.00-17.00
Domingos cerrado


La tradición cristiana

Numerosos testimonios nos hablan de un santuario edificado por los cristianos en Caná en memoria del primer milagro realizado por Jesús. Un peregrino anónimo del s. VI dice: “(Habiendo salido de Séforis) después de tres millas llegamos a Caná, adonde el Señor fue a la boda, y nos sentamos sobre el mismo asiento, donde escribí el nombre de mis padres… todavía quedan dos hidrias; yo llené una de vino y, llevándola llena sobre la espalda, la ofrecí en el altar. En la misma fuente nos lavamos por devoción. Después fuimos a la ciudad de Nazaret”. Empujada por distintas necesidades, y en tiempos diversos, la tradición ha situado el recuerdo evangélico en diferentes lugares; pero a principios del siglo XVI, los peregrinos encuentran en Kefer Kenna una habitación subterránea a la cual se accede desde el interior de un edificio con columnas que ellos creían que fuese una iglesia construida por el emperador Constantino y su madre Elena. Columnas y capiteles reutilizados en el pórtico de la iglesia actual recuerdan con su estilo las sinagogas de siglo III-IV. Una inscripción en lengua aramea, encontrada bajo el pavimento de la iglesia, dice: “Bendita sea la memoria de José, hijo de Talhum, hijo de Butah, y sus hijos, que han hecho esta tabla (de mosaico). Que la bendición sea sobre ellos”. Excavaciones arqueológicas dirigidas por el padre S. Loffreda en 1969 y por el padre E. Alliata en 1997 han sacado a la luz la sinagoga, construida sobre los restos de habitaciones precedentes (s. I-IV d.C.). Tenía un vestíbulo porticado y en el centro una gran cisterna conservada hasta nuestros días en el subsuelo de la iglesia actual. En el ábside septentrional de la iglesia se ha encontrado un ábside aún más antiguo que contiene un sepulcro (siglo V-VI). Tal sepulcro, además de algún otro indicio, parece indicar la presencia cristiana sobre el lugar durante la época bizantina.

Los franciscanos, presentes hace ya tres siglos en Caná con una pequeña propiedad, consiguieron rescatar el santuario en 1879 gracias al padre Egidio Geissler, fundador de la parroquia católica local de rito latino (cerca de 100 familias). En 1880 se construyó una pequeña iglesia y posteriormente se fue agrandando (1897-1905). En 1885 se construyó, a unos 100 mts. de distancia, una capilla en honor de San Bartolomé (Natanael), uno de los doce discípulos, que era oriundo de Caná.

El lugar


Iglesia actual (1897-1905)
Primera iglesia franciscana (1880)
Edificio medieval (s. XIV)
Sepulcros bizantinos (s. V-VI)
Sinagoga hebrea con vestíbulo (s. IV-V)
Habitaciones privadas (s. I-IV)



Jarra, mesa y vasos de piedra que se remontan al tiempo de Jesús, encontrados en las excavaciones realizadas en el barrio hebreo de Jerusalén




Textos bíblicos

Las bodas de Caná

Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.» Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.» Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comienzo a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.(Juan 2,1-11)

Curación del hijo de un funcionario del rey

Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir. Entonces Jesús le dijo: «Si no veis señales y prodigios, no creéis.» Le dice el funcionario: «Señor, baja antes que se muera mi hijo.» Jesús le dice: «Vete, que tu hijo vive.» Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. El les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: «Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre. El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: «Tu hijo vive», y creyó él y toda su familia. Esta nueva señal, la segunda, la realizó Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.(Juan 4,46-53)

Encuentro con Natanael de Caná

Felipe se encuentra con Natanael y le dice: «Ese del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús el hijo de José, el de Nazaret.» Le respondió Natanael: « ¿De Nazaret puede haber cosa buena?» Le dice Felipe: «Ven y lo verás.» Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Le dice Natanael: « ¿De qué me conoces?» Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»(Juan 1,45-51)

Nazareth: Iglesia de San José o de la Nutrición

La tradición cristiana señala en Nazaret, además del lugar de la Anunciación, la iglesia de San José, denominada también de la Nutrición porque allí Jesús pasó los años de su vida oculta aprendiendo el oficio de su padre.

Chiesa della Nutrizione
Convento di Terra Santa
P.O.Box 23
16100 Nazareth
Israel
Tel. 04-657.25.01
Fax. 04-646.02.03
Horario de apertura del santuario:7.00 - 18.00


La tradición cristiana

Sabemos por parte del peregrino Arculfo (670) que en Nazaret “se encontraban dos iglesias, una en medio de la ciudad, colocada sobre dos arcos donde había sido construida la casa en la que Jesús vivió su vida oculta. Y, la otra, en el lugar donde se encontraba la casa en la que entró el ángel Gabriel y habló a María”. En el siglo XVI , Quaresmio habla de un lugar denominado por los nazarenos “Casa y taller de San José”, donde hace tiempo existía una iglesia dedicada al Santo. El lugar fue comprado por los franciscanos en el año 1754 y la iglesia actual fue construida sobre las ruinas de la antigua en el año 1914 por Fr. Vendelino Hinterkeuser. En las excavaciones fueron encontradas grutas, cisternas, parte de las habitaciones primitivas y una pequeña alberca con mosaicos y peldaños que se supone ser un antiguo baño ritual judío convertido en baptisterio.

La apócrifa Historia de José, el carpintero, narra la muerte y sepultura del padre putativo de Jesús, en Nazaret, describiendo cómo el mismo Jesús lo asistió y confortó en el momento del paso de esta vida a la eternidad. Sabemos también cómo algunos de sus parientes habían quedado en la ciudad, según nos cuenta el historiador judío-cristiano Egesipo (s.II ) y que Eusebio de Cesarea menciona en su Historia Eclesiástica: -“De la familia del Señor quedaban aún los sobrinos de Judas llamado hermano, según la carne, los cuales fueron denunciados como pertenecientes a la familia de David”. Ellos se defendieron delante del emperador Domiciano (81-96 de C.) mostrando sus manos encallecidas como consecuencia de sus trabajos en el campo y fueron puestos en libertad. Es de suponer que estos parientes del Señor hayan tenido parte importante en la conservación de los recuerdos cristianos en Nazaret.

El lugar

Baptisterio judío-cristiano o baño ritual judío

Texto bíblico

El anuncio a José

El nacimiento de Jesucristo fue así: - Su madre, María, estaba desposada con José; y antes de vivir juntos, resultó que ella había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo. Pero José, su esposo, como era realmente bueno, y no quería denunciarla, determinó repudiarla en secreto. Y mientras andaba cavilando en ello, un ángel del señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas llevarte a casa a María, tu esposa, porque lo engendrado en ella es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo al que le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.” Todo esto sucedió en cumplimiento de lo que había dicho el Señor por el Profeta: -“He aquí que la virgen concebirá en su seño y dará a luz un hijo, y le llamarán Emmanuel” que significa “Dios con nosotros”. José, cuando se despertó hizo como le había ordenado el ángel del Señor y se llevó a casa a su esposa. Y hasta el momento en que ella dio a luz un hijo él no la había tocado; y él le puso el nombre de Jesús.
(Mateo 1,18-25)

Jesús y María asisten a José moribundo

“María, la pura, mi madre se levantó y penetró en el lugar donde se encontraba José. También yo me senté junto a sus pies y observaba las señales de la muerte que aparecían en su rostro. (…) Yo tomé su mano durante una buena hora. El me miraba y me hacía señales para que no lo abandonara. Entonces coloqué mi mano sobre su corazón. En aquel momento se acercaron los ángeles Miguel y Gabriel tomaron el alma de José y la envolvieron en lienzo luminoso. Así él exhaló el espíritu en las manos de mi buen Padre que la recibió!”
((Historia de José, el carpintero, 19.23)

El fiel padre putativo y custodio

Regla general de todas las gracias especiales concedidas a una criatura racional es que cuando la condescendencia divina escoge a alguno para concederle ya sea una gracia especial o un estado sublime, da a la persona escogida todos aquellos carismas que le son necesarios para cumplir con su misión. Naturalmente, estas cosas conceden también un gran honor a la persona escogida. Esto es lo que se verificó en San José, padre putativo del Señor Jesucristo y verdadero esposo de la reina del mundo y señora de los ángeles. El fue escogido por el eterno Padre como fiel custodio de aquellos dos grandes tesoros, su Hijo y su esposa y asumió este mandato con absoluta responsabilidad. Por lo que el Señor le dijo: -“Siervo bueno y fiel, entra en la alegría de tu Señor” (Mt.5,21).

Si colocas a San José ante toda la Iglesia de Cristo, él es el hombre escogido por medio del cual y bajo el cual Cristo fue introducido en el mundo de un modo ordenado y honesto. Si es verdad que toda la Iglesia es deudora con la Virgen Madre, porque fue considerada digna de recibir a Cristo por medio de ella, así en verdad después de ella debe a José un especial reconocimiento y reverencia. En realidad, él señala el fin del Antiguo Testamento y, en él, los grandes patriarcas y profetas consiguen el fruto prometido. Verdaderamente sólo él pudo gozar de la presencia física de aquel que la divina condescendencia les había prometido. Con toda certidumbre, en el cielo, Dios no le ha negado aquella familiaridad, aquella reverencia y aquella altísima dignidad que le mostró mientras vivía entre los hombres, como un hijo con su padre, más aún le ha encumbrado hasta la máxima perfección.

(San Bernardino de Siena “Discurso sobre San José”)

Nazareth: Basílica de la Anunciación

El misterio de la Encarnación comienza en este lugar con el anuncio del ángel a María, una jovencita de Nazaret, en Galilea. Efectivamente, para la fe cristiana Aquel que fue concebido en ella es el Hijo de Dios. La moderna basílica encierra dentro de sí recuerdos de la “casa de María” al igual que otros más de una larga historia de presencia cristiana.

Basilica dell’Annunciazione
Convento di Terra Santa
P.O.Box 23
16100 Nazareth
Israel
Tel. 04-657.25.01
Fax. 04-646.02.03

La tradición cristiana

Nazaret, “de cuya denominación Cristo fue llamado el Nazareno y también nosotros desde antiguo fuimos llamados nazarenos…” (Eusebio de Cesárea, comienzos del s.IV) se encuentra ya incluido en el itinerario de lugares santos que San Jerónimo ( a finales del siglo I V) presenta a la matrona romana Marcela: -“Iremos a Nazaret y veremos, según indica su nombre, la flor de Galilea”. El peregrino anónimo de Placencia (hacia el 570) nos habla de una iglesia construida en el lugar mismo de la casa de María. La modesta iglesia bizantina (s V) fue reemplazada durante el período cruzado (s. XII) por una gran basílica que el califa Bibars hizo demolir en el año 1263. Protegiendo la gruta de la Anunciación queda hoy sólo una capillita “ en recuerdo de la humildad y de la pobreza” nos dice el dominico Fray Ricoldo di Monte Croce (1294). Hoy, la nueva Basílica inferior, conserva los recuerdos más sagrados. La gruta de la Anunciación sufrió numerosos cambios a lo largo de los siglos que en sus orígenes formaba parte de una zona habitada cuyos restos se pueden admirar hoy al norte de la basílica. Otra pequeña gruta, con graffiti y pinturas dejados por los antiguos peregrinos sobre sus paredes, se encuentra en la parte izquierda de dicha gruta de la Anunciación. Los mosaicos del pavimento nos hacen ver varios tipos de cruces sobre los mismos y servían de ornamento al santuario anterior a la basílica bizantina (iglesia-sinagoga de los ss.III-IV). De los antiguos edificios formaban parte elementos arquitectónicos encontrados fuera del lugar que nos hacen ver señales y graffiti de marcado sabor religioso como el famosísimo del “Jaire María” = “Salve, María”. Estos preciosos recuerdos se conservan en el museo adjunto al Santuario al igual que cinco capiteles y otros elementos provenientes de la basílica cruzada.

Los franciscanos tomaron posesión del lugar en el año 1620, siendo Custodio el P. Tomás Obicini de Novara, gracias a la donación del príncipe druso de Galilea Fakred- Din. En el año 1770 pudieron construir una modesta iglesia que duró con algunas pequeñas modificaciones, hasta el año 1954, fecha en que comenzaron las excavaciones que precedieron la construcción de la gran basílica que actualmente encierra el lugar santo de la Gruta de la Anunciación. Inaugurada en el año 1969, es obra del arquitecto G. Muzio.

El lugar

Paredes y techo de la Gruta de la Anunciación (señalada en el plano con la letra B). La Gruta fue siempre venerada como parte de la “Casa de María”.

Textos bíblicos

La virgen está encinta y da a luz un hijo

En aquellos días, el Señor habló a Acaz: - «Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.» Respondió Acaz: - «No la pido, no quiero tentar al Señor.»

Entonces dijo Dios: - «Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dioscon- nosotros”».
(Isaías 7,10-14)

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: - «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

Y María dijo al ángel: - «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: - «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó: - «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y la dejó el ángel.
(Lucas 1,26-38)

El anuncio a María no señala el principio de la historia de la salvación, pero en él se manifiesta un acontecimiento inimaginable para la mente humana. Para el creyente se puede decir que es el principio del misterio de Cristo, donde por misterio no hay que entender superficialmente cualquier cosa oscura, ni un modo de velar una realidad o un expediente al cual se recurre por no saberlo explicar. Entendemos aquí por misterio todo aquello que supera la inteligencia humana en su relación con Dios, quien no piensa necesariamente como lo hace el hombre. Acaz deposita su confianza en los hombres, no en Dios. Su falso temor de Dios esconde este hecho y no otra cosa poniendo al descubierto la hipocresía de su fe en Dios. El oráculo de Isaías rompe cualquier esquema. No solamente Dios, por iniciativa propia, dará una señal con la cual garantizará la permanencia de la descendencia de David, sino que el nacimiento del Salvador vendrá de una Virgen. Esta Virgen es María de Nazaret. El ángel Gabriel la saluda como “llena de gracia” y María acepta la gracia de convertirse en la madre de Jesús, el Mesías. El Evangelio no nos dice cuándo el Espíritu Santo descendió sobre ella y concibió el Emmanuel. De todos modos, del relato evangélico se desprende que el momento de la concepción coincide con el mismo en el que ella dio el sí al descubrir en aquel instante, si no en todos sus detalles, la misión que Dios le confiaba. El curso natural de su embarazo se desarrolla entre la visita a su prima Isabel y el nacimiento de Jesús, en Belén. Jesús es el Salvador, el mediador de la nueva Alianza que ha establecido con nosotros ofreciéndose a sí mismo en obediencia a la voluntad del Padre.

La oración del “Ángelus”
-El ángel del Señor anunció a María. Y concibió por obra del Espíritu Santo. Dios te salve María…
-He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve María…
-Y el Verbo se hizo hombre. Y habitó entre nosotros. Dios te salve María…
-Ruega por nosotros santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.

martes, 12 de mayo de 2009

A las orillas del Lago

Hemos pasado un día con un sol radiante y un bastante calor a las orillas del Lago Tiberiades, llegando incluso a cruzarlos, eso si no era andando si no que fuimos en barco.

Empezamos el día en el Tabga, lugar del Primado de Pedro y de la primera multiplicación de los panes y los peces.
Rezamos allí los laudes, en presencia del lugar de un hecho muy importante cuando Jesucristo (después de haber resucitado) les dice que echen las redes al otro lado, pues no habían pescado nada y Pedro, un hombre impulsivo le reconoce y se lanza al mar. Mientras cenaban los peces, le preguntan a Pedro si le quería más que los otros, y Pedro al final se da cuenta de que ya en el pasado había negado a Jesús y también que no es más que nadie, y Cristo le hace cabeza de la Iglesia.

Es confortante para todos nosotros, saber que a pesar de cómo somos, nuestras infidelidades, nuestras negaciones como Pedro, Dios permanece siempre fiel, siempre dispuesto a amar porque todo hombre tiene un diseño de amor inefable, exquisito, maravilloso.

De igual modo cuando Cristo te toca eres capaz de entregarlo todo, de crucificar la razón y saltar de la barca en su busca.

Fuimos cantando y bendiciendo al Señor camino de Cafarnaun (a pie) donde vimos las ruinas de la casa de Pedro, impresionante, el primer Vaticano, la ciudad que fue profetizada que se hundiría hasta el hades (y que así fue) en el que se ven los restos de los lugares donde estuvo Jesús, la curación de la suegra de pedro, el paralítico que bajan del techo en la casa de Pedro para que fuera curado.

Allí recibimos una catequesis del lugar, donde impresiona oír de nuevo los pasajes que tantas veces oímos pero en otro lugar diferente, el milagro con la hija del Centurión que reconoce en Jesús un hombre que con una palabra es capaz de hacer milagros y otros tantos ocurridos en la zona.

¿Cuantos milagros ha hecho Jesucristo en nuestra vida? ¿Cuántos bienes nos ha dado el Señor? Infinidad de ellos, porque el sufrimiento, no mata, no destruye, no es para que seamos infelices si no para poder volvernos de cara a Jesucristo, reconocer a Dios como creador, porque todo está bien hecho, tu marido, tus hijos, el trabajo, etc...

Paseamos un poco por las ruinas, vimos la sinagoga donde Jesús iba a rezar, en la que sucedieron también muchas cosas.

Fuimos a comer el Pez de Pedro, junto con el resto de autobuses, bailamos y convivimos tuvimos tiempo para hacer una buena sobremesa.

Partimos hacia la segunda multiplicación de los panes y los peces, signo de la “misio ad gentes” donde les da de comer, se sacian y sobra, signo de la evangelización a la que somos llamados todos los cristianos. Es importante porque como a nosotros nos han alimentado y nos ha sobrado, por lo que damos aquello que nos sobra.

Todos nosotros que hemos sido saciados, que nos han colmado de bendiciones estamos llamados a dar la vida, a anunciar el evangelio, dar de comer al hambriento, dar la esperanza a tantas personas que viven sin esperanza.

Cruzamos el lago en barca, recordando y leyendo los pasajes de la tempestad y miedo de los discípulos porque es cierto que cuando todo va bien, nada nos preocupa, tenemos un montón de fe, todo es fácil, pero cuando llega un pequeño balanceo, tempestad y todo se viene abajo, viene la duda.

Al igual que en el otro pasaje en el que Jesucristo para la tempestad porque no nos deja perecer, no permitirá que nos ahoguemos, estando con el señor ¿qué he de temer?

Una palabra de Jesucristo en el otro pasaje basta para que Pedro camine sobre las aguas, en cuanto se mira a si mismo, agacha la cabeza y empieza a hundirse, pero Cristo nunca dejará que nos hundamos, nos invita a poner nuestra vida en sus manos, toda nuestra vida, el marido, noviazgo, vocación, hijos, familia, todo en sus manos porque sólo él es necesario, es la roca firme que no perecerá.

Regresamos al hotel, cantando un poco por las calles y bailando. Después de todo esto, una gracia de Dios, nos queda prepararnos para un día nuevo lleno de milagros y vida.

Cafarnaum

Memorial de San Pedro; Ruinas de la Sinagoga

En el Evangelio ninguna ciudad es mencionada más veces, después de Jerusalén, que Cafarnaum. Jesús la convirtió en “su ciudad”, allí escogió a Pedro y a los demás apóstoles, allí cumplió numerosos milagros y allí pronunció, en la sinagoga, su discurso sobre la Eucaristía.

Excavaciones en Cafarnaum en el Viaje a Tierra Santa del Papa Benedicto XVIConvento Promessa Eucaristica
Minzar Terra Santa
P.O.Box 2257
14122 Tiberias
Israel
Tel.: +972. 4-672.10.59
Fax: +972. 4-671.59.06
Horario de visitas: 8.00-17.00

La tradición cristiana

Tradicion Cristiana de Cafarnaum en el Viaje los jovenes del Camino Neocatecumenal a Israel“En Cafarnaum, de la casa del príncipe de los apóstoles, se hizo una iglesia y sus paredes permanecen hasta hoy como eran. Allí el Señor curó al paralítico. En aquel lugar existe aún la sinagoga en la cual el Señor curó al endemoniado y a ella se accede por muchos peldaños. La sinagoga está construida con piedras talladas”. En este texto del monje benedictino Pedro Diácono (s. XII) que toman noticias más antiguas atribuidas a la peregrina Eteria (s. IV) se recuerda lo esencial de la tradición cristiana en Cafarnaum, recuerdos que se refieren a la casa de Pedro y a la sinagoga. También el peregrino anónimo de Placencia (hacia el año 570) recuerda “la casa de Pedro es ahora una basílica”. A partir del período medieval las visitas fueron cada vez más difíciles por lo que se perdió hasta la localización del lugar. El mismo topónimo árabe Telhum no conserva sino una vaga asonancia con el antiguo nombre hebreo de Kefar Nahum.

El primer edificio en ser excavado por el inglés C. W. Wilson en el 1866 fue la sinagoga. En el 1894 la Custodia de Tierra Santa compró la propiedad de las ruinas y nuevas excavaciones fueron llevadas a cabo por los arqueólogos H. Kohel y C. Watzinger (1905), por Fr. Wendelino Hinterkreuser (1906-15) y del P. Gaudencio Orfali (1921). La fastuosa sinagoga que algunos consideraban del tiempo de Cristo y otros del período posterior (ss. II-III) fue completamente liberada de las ruinas y parcialmente restaurada. No muy lejos de la sinagoga se encontraron restos de una iglesia octogonal con mosaicos del período bizantino (ss. V-VI). Desde el 1968-1992 se llevaron a cabo nuevas excavaciones por los PP. Virgilio Corbo y Stanislao Loffreda.

La iglesia bizantina ocupaba un área (ínsula sacra - domus ecclesia) que contenía una sala venerada adaptada al culto y a la visita de los peregrinos en el siglo IV. La sala correspondía a un complejo habitado ya desde el siglo I antes de Cristo fue reservada a actividades de carácter religiosos por parte de la primera comunidad judío-cristiana de Cafarnaum ya a partir del siglo I. Del ambiente doméstico original que la antigua tradición identificó con la Casa de Pedro, el mejor conocido es el recinto norte dotado de fogón para cocinar, de escaleras para subir a la terraza y aperturas que conducían a diferentes pequeñas habitaciones. Una puerta principal daba acceso a la calle. Sondeos llevados a cabo bajo el pavimento de la sinagoga monumental han permitido confirmar la construcción del siglo V pero al mismo tiempo la evidencia de antiguas construcciones sinagogales en el mismo lugar llegando la más antigua al siglo I.

Tanto alrededor de la sinagoga como de la iglesia han sido excavadas numerosas casas pertenecientes a la antigua ciudad con restos que remontan al período persa (s. V a.C.) y al periodo del bronce (ss. III-II a. C.).

Lugar, Plano de CafarnaumEn el año 1991 ha sido inaugurado el nuevo memorial (arq. I. Avetta), con la finalidad de proteger los antiguos restos arqueológicos de la Casa de Pedro y de permitir la renovación del culto cristiano.

El lugar

1. Restos de la Casa de Pedro y de la iglesia bizantina.
2. Habitaciones de Cafarnaun pre- y post-romanas.
3. Sinagoga (ss. IV-V de C.).
4. Convento franciscano.
5. Mosaico de la iglesia octogonal.
6. Restos arquitectónicos pertenecientes en gran parte a la sinagoga.

Lugar, Plano de Cafarnaum

Plano asonométrico de la ínsula sacra del IV siglo.


Textos bíblicos

Jesús en Cafarnaún

Llegan a Cafarnaún. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: “¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.” Jesús, entonces, le conminó diciendo: “Cállate y sal de él.” Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.” Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.

Textos Biblicos de Cafarnaum en el Viaje los jovenes del Camino Neocatecumenal a IsraelCuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.

Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: “Todos te buscan.” El les dice: “Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.” Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.(Marcos 1,21-39)

Curación de un paralítico



Textos Biblicos en Cafarnaum en la Visita del Papa a Israel

Entró de nuevo en Cafarnaún; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la Palabra. Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados.” Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: “¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?” Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: “¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «Levántate, toma tu camilla y anda?» Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados - dice al paralítico - : «A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.»” Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: “Jamás vimos cosa parecida.”(Marcos 2,1-12)

El pan de vida

Textos Biblicos en Cafarnaum Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar, vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos. Pero llegaron barcas de Tiberiades cerca del lugar donde habían comido pan. Cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: “Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?”

Jesús les respondió: “En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.” Ellos le dijeron: “¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?” Jesús les respondió: “La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado.” Ellos entonces le dijeron: “¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: «Pan del cielo les dio a comer.»” Jesús les respondió: “En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.” Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan.” Les dijo Jesús: “Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.”(Juan 6,22-35)

Tabgha

Iglesia de el Primado de Pedro, Lugar de la primera multiplicación de los panes, Lugar de las Bienaventuranzas

Los peregrinos, recogiendo la tradición de los cristianos que vivieron ininterrumpidamente en Cafarnaum desde los tiempos de Cristo, localizaron en Tabgha tres recuerdos evangélicos: la multiplicación de los panes, la aparición de Jesús resucitado a los Apóstoles y las Bienaventuranzas. Prosiguiendo hacia Tiberiades, después de la llanura de Ghinossar, se llega a Magdala, de la que toma el nombre María Magdalena, la ardiente discípula del Señor.



Church of the Primacy
P.O.B. 1931 - Tabgha
14101 Tiberias
ISRAELTel.: 04-672.47.67
Fax: 04-671.69.62


“No lejos de Cafarnaum se ven los peldaños de piedra sobre los cuales se sentó el Señor. Allí, junto al mar se encuentra un terreno cubierto de hierba abundante y muchas palmeras y, junto al mismo lugar, siete fuentes manando de cada una de ellas agua abundante. En este lugar en Señor sació una multitud con cinco panes y dos peces. La piedra sobre la cual Jesús depositó el pan ha sido convertida en un altar. Junto a las paredes de aquella iglesia pasa la vía pública, donde Mateo tenía su telonio. Sobre el monte vecino hay un lugar donde subió el Señor para pronunciar las Bienaven

turanzas”. Este texto está atribuido a Egeria, peregrina del siglo IV (381-384) y es un magnífico testimonio de los recuerdos cristianos de Tabgha, cuyo nombre proviene de la deformación del nombre griego Eptapegon (las siete fuentes).

En la llanura, entre las fuentes, se encuentra la iglesia de la multiplicación de los panes (descubierta en el año 1922 por el P. Benedictino E. Mader) con sus mosaicos de tipo nilótico y la célebre roca debajo del altar junto a la cual se encuentra el famoso mosaico representando los panes y los peces que sirvieron a Jesús para saciar a la multitud. Sobe el monte vecino, surge el santuario de las Bienaventuranzas construido por Barluzzi en el 1938. El más antiguo se encuentra más abajo, al pie de la montaña junto a la carretera actual y fue excavado por el P. Bagatti en el año 1936. Todo el lugar, pero especialmente el monte sobre la llanura a partir del siglo IX fue denominado Mensa (tomado de la piedra que se encuentra debajo del altar de la iglesia). Al mismo tiempo comienzan a recordarse las apariciones de Jesús a los Apóstoles al igual que la pesca milagrosa y el Primado de Pedro. El abad ruso Daniel (s. XII ) dice: -“Una iglesia, construida en este lugar, está consagrada en honor de los santos Apóstoles”.La Iglesia del Primado fue construida en el año 1933 sobre ruinas antiguas y restaurada en el 1968.
El lugar

Planta general de Tabgha

Tagbha:
1. Santuario del Primado.2. Pequeño castillo cruzado.
3. Santuario antiguo de las Bienaventuranzas
4. Santuario de la multiplicación de los panes
5. Torre de agua, forma poligonal, de la época bizantina, Birket Ali edh-Dhaber.
6. Molinos de agua de época reciente.
7. Torre de agua bizantina de forma circular, Hammam Ayyub.



Santuario del primado:


1. Roca sagrada denominada Mensa Christi.
2. Restos de la iglesia de los siglos IV -V.
3. Banco rocoso y peldaños ya mencionados por Egeria (s. IV).
4. Seis piedras con forma de corazón denominada Los Doce Tronos.

Textos bíblico

Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas

Después de esto, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberiades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: Voy a pescar. Le contestan ellos: También nosotros vamos contigo. Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.
Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: Muchachos, ¿no tenéis pescado? Le contestaron: No. El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: “Es el Señor”, se puso el vestido de encima - pues estaba desnudo - y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.

Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús:

“Traed algunos de los peces que acabáis de pescar.” Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: “Venid y comed”. Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Quién eres tú?, sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: “Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?” Le dice él: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Le dice Jesús: “Apacienta mis corderos.” Vuelve a decirle por segunda vez: “Simón de Juan, ¿me amas?” Le dice él: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero.” Le dice Jesús: “Apacienta mis ovejas.” Le dice por tercera vez: “Simón de Juan, ¿me quieres?” Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: ¿Me quieres? y le dijo: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.” Le dice Jesús: “Apacienta mis ovejas.”
(Juan 21,1-17)

La primera multiplicación de los panes

Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. Era ya una hora muy avanzada cuando se le acercaron sus discípulos y le dijeron: “El lugar está deshabitado y ya es hora avanzada. Despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos del contorno a comprarse de comer”. El les contestó: “Dadles vosotros de comer”. Ellos le dicen: “¿Vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?” El les dice: “¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.” Después de haberse cerciorado, le dicen: “Cinco, y dos peces.”

Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos sobre la verde hierba. Y se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los fueran sirviendo. También repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron. Y recogieron las sobras, doce canastos llenos y también lo de los peces. Los que comieron los panes fueron cinco mil hombres.
(Marcos 6,34-44)